Intolerancia a la fructosa

Por lo general las personas  que tienen intolerancia a la fructosa viven a diario con la incertidumbre de lo que deben comer por eso siempre es importante acudir al médico para mayor información referente a estas reacciones que el cuerpo humano presentan cuando ingiere ciertos alimentos.

No todos somos iguales hay cosas que afectan algunos y otros no, como hay otros que no les afecta ningún alimento, pero son alérgicos a las propiedades de u objeto o a un animal.

Hay miles e incluso podemos hablar de millones de personas alérgicas a ciertos alimentos otros simplemente no los toleran y su cuerpo los expulsa, existen personas alérgicas a ciertos medicamentos y así sucesivamente hay una lista que parece interminable de lo que algunos seres humanos no pueden soportar.

Antes de ir a lo que consiste la intolerancia es bueno explicar primero que es la fructosa; es conocida como el azúcar simple que podemos encontrar de forma natural en las frutas  que comúnmente se consume en forma de sacarosa que es una combinación molecular de glucosa y fructosa que al momento de estar en el intestino se separan.

También debemos conocer las fuentes alternas de la fructosa como lo es el sorbitol que es un edulcorante que una vez en el intestino se transforma y pasa a ser fructosa.

La intolerancia a la fructosa sucede una vez que la fructosa está en nuestro intestino deberá ser absorbida mediante células intestinales al no sr absorbidas no pasan por el procedimiento de metabolización.

Diferencia entre intolerancia hereditaria de fructosa (IHF) y mala absorción de la fructosa

Un error poco común que ocurre genéticamente, es decir, la intolerancia a la fructosa la tiene la persona en su genética, una persona que tenga IHF cuando ingieres fructosa sus células intestinales realizan la absorción, pero el organismo se ve incapaz de metabolizar.

Esta deficiencia  se da por la falta de una encima que permite la metabolización de la misma, o sea, si posees IHF y has consumido fructosa esta se convierte en tóxica para el organismo y por lo tanto esta se va ir acumulando los síntomas que acompañan al IHF es falla en el peso de los niños, náuseas vomito deshidratación fallas hepáticas hipoglucemia, es decir, coloración amarilla en piel y mucosas por un aumento desequilibrado de bilirrubina, estos síntomas comienzan a verse cuando se ingiere frutas o cereales ricos en fructosa.

Es un estado que dura de por vida y suele diagnosticarse a una edad temprana.

En cambio, una mala absorción de fructosa, es una situación común que vive alrededor de un 30% de la población sucede cuando la persona ingiere fructosa y esta no es absorbida puede ser total o parcial. Generando así, síntomas gastrointestinales como la diarrea, gases, náuseas.

Dependiendo de la patología hay casos que son irreversibles como reversibles se diagnóstica por medio de un test de hidrogeno espirado.

En cuanto la dieta que se debe seguir ambas patologías son totalmente diferentes porque una persona con IHF no debe consumir más de 1-2 g de fructosa al día, mientras que, por mala absorción de fructosa va depender, porque si es total la dieta sería muy similar a la de una persona con IHF, pero si es parcial la persona podrá consumir unos alimentos siempre y cuando sean bajos en fructosa.

Lo más recomendable es si padecemos de alguna de estas dos patologías debemos colocarnos en control con un nutricionista y nos oriente más sobre la dieta que deberíamos seguir para controlar la intolerancia a la fructosa y así evitar futuros problemas de salud en nuestro organismo.

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